EDITORIAL: LA CIA CON PRESENCIA EN EL NORTE DE MÉXICO
La presencia de la CIA en la zona montañosa donde se unen los estados de Chihuahua, Sinaloa y Durango no es nueva, y ha evolucionado en los últimos 15 años en seguimiento a la expansión e intereses de los grupos de tráfico de drogas que ahí operan. En el último año su presencia se ha incrementado con vuelos secretos de drones para recopilar información de comunicaciones, mapear zonas donde se han identificado laboratorios de droga sintética y en seguimiento a “objetivos de alto valor” para la estrategia binacional antinarcóticos.
La agencia trabaja de cerca con un equipo de fuerzas especiales de la Marina, con quien comparte información sobre estos objetivos, y se coordina con un equipo especial del Ejército para realizar operaciones “sensibles”, como la efectuada en Tapalpa, Jalisco en febrero pasado que resultó en la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del CJNG.
En el segundo mandato de Donald Trump los vuelos secretos de drones para ubicar y desmantelar laboratorios de metanfetamina se ampliaron para localizar los de fentanilo, que son más complejos de percibir debido a que las emanaciones de químicos y la logística de sus instalaciones son menores y más fáciles de operar. El diario estadounidense The Wall Street Journal publicó que la CIA tiene dos décadas operando un programa secreto de drones en México. Estos equipos ayudaron en coordinación con el Ejército mexicano a capturar a jefes del Cártel de Sinaloa como El Chapo Guzmán y su hijo Ovidio. El papel de la CIA en Sinaloa, lo documentó el reportero Alan Feuer en su libro El Jefe: The stalking of Chapo Guzmán, una investigación que reconstruye las operaciones de inteligencia para infiltrar el círculo cercano del capo previo a su última captura.
La presencia de agentes de la CIA en Chihuahua que se conoció tras el accidente en la madrugada del domingo 19 de abril en un tramo de carretera de la sierra Tarahumara que comunica los municipios de Morelos con Guachochi, donde dos de ellos perdieron la vida en un presunto accidente vehicular ocurrido horas después del operativo de agentes estatales y del Ejército que incautaron seis laboratorios de drogas sintéticas relacionados con una facción del Cártel de Sinaloa, visibilizó las operaciones que se dan de forma confidencial. Los dimes y diretes entre las autoridades estatales y federales, sobre la razón de la presencia de los estadounidenses en terreno, y la reserva de información con la que se ha conducido la Embajada de los Estados Unidos en México, refleja la falta de comunicación y coordinación entre la federación y los estados en medio de la mayor crisis de seguridad que vive esa región.
El gobierno federal sabe que en esa zona el año pasado el entonces comandante de la 42 zona militar fue herido en un ataque con drones, los servicios de inteligencia militar han documentado cómo el conflicto entre los Chapitos y la Mayiza se ha trasladado por el control del corredor que sale de Guadalupe y Calvo en la sierra hacia la frontera de Ciudad Juárez. Las presiones estadounidenses se generan por lo que llaman “inacción” del gobierno mexicano para desmantelar las redes políticas y financieras que permiten a estos grupos operar sin ser molestados. La presencia de la CIA es solo un factor de los varios que están en la mesa de seguridad binacional.
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