Un día después de que Donald Trump inició su segundo mandato en la Casa Blanca, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó el principio que —según dijo— guiaría la actitud de su Gobierno frente al presidente de Estados Unidos: “cabeza fría”.
Sheinbaum repitió esa frase en seis ocasiones durante su conferencia de prensa matutina del 21 de enero, para sostener que su Gobierno buscaría evitar las confrontaciones con Estados Unidos en temas como el comercio, la migración, la seguridad fronteriza o el combate a los grupos del crimen organizado. “Lo que necesitamos es establecer la comunicación y la coordinación”, señaló entonces.

A lo largo de los primeros siete meses de Trump en la Casa Blanca, Sheinbaum ha insistido en que mantendrá “cabeza fría”, incluso frente a amenazas del mandatario estadounidense como la de imponer aranceles a los productos de México. Pero esta semana, su discurso hacia Estados Unidos subió de tono.
Durante su conferencia de prensa del martes, Sheinbaum rechazó tajantemente que su Gobierno haya llegado a un acuerdo con la DEA para combatir a los cárteles del narcotráfico, contrario a lo que la agencia antidrogas dijo el lunes en un comunicado. “No hay ningún acuerdo con la DEA”, declaró Sheinbaum al referirse al “Proyecto Portero” que, según la agencia, incluría medidas para detener los flujos de drogas, armas y dinero en efectivo a través de la frontera común.
Además, Sheinbaum criticó la posibilidad de que autoridades de Estados Unidos negocien con Ismael “el Mayo” Zambada, luego de que se dio a conocer que el presunto líder del Cártel de Sinaloa se declarará culpable de los cargos que le imputa la Justicia estadounidense.
“O sea, ellos llaman ‘grupos terroristas’ a la delincuencia organizada, ellos decidieron nombrarlos así. Es una decisión unilateral tomada por ellos a la entrada del presidente Trump al Gobierno de los Estados Unidos. Lo que nosotros decimos es, bueno, están tomando acuerdos con estos miembros de lo que ellos llaman ‘grupos terroristas’. ¿Cómo explican que entonces ‘no negocian con terroristas’?”, cuestionó.

Xóchitl Pimienta, profesora de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey, consideró que las recientes declaraciones de Sheinbaum revelan que subió la tensión entre México y Estados Unidos, un escenario que compara con momentos del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) cuando el entonces presidente restringió la operación de la DEA en territorio mexicano y criticó que Estados Unidos detuviera al exsecretario de la Defensa Salvador Cienfuegos. El exfuncionario mexicano fue arrestado en Los Ángeles en 2020, acusado de nexos con el narcotráfico, cargos que él negó.

López Obrador dijo entonces que Estados Unidos debía presentar pruebas contra Cienfuegos y pidió que fuera devuelto a México, adonde regresó y finalmente fue puesto en libertad.
“Esta postura de Sheinbaum, que es más bien contundente y pública, revive tensiones similares”, dijo Pimienta. “Estas declaraciones abren una fisura visible en el entendimiento”, agregó.

Carlos Bravo Regidor, especialista en la relación bilateral, señaló que, si bien Sheinbaum tiene razones para estar inconforme con algunas decisiones de Estados Unidos, desde su punto de vista lo dicho por la mandataria esta semana se dirige hacia audiencias mexicanas para consolidar apoyo para su Gobierno, pero no busca influir en públicos estadounidenses. Esta estrategia —argumentó— es similar a la que el propio Trump usa cuando critica a otros países para atraer simpatías entre sus bases.

“La inmensa mayoría de las declaraciones que hace Sheinbaum me parece que están dirigidas para su tribuna”, dijo. “Ella tiene que ser vista como que está enojada y está reclamando, pero eso no quiere decir que cuando está hablando con Donald Trump ese sea el tono que ella tiene. No sabemos”, expuso.
Tensiones y contradicciones
Eduardo Higuera, profesor de la Universidad Anáhuac, recordó que no es la primera vez que Sheinbaum sube el tono con Estados Unidos. Citó como ejemplo cuando, en mayo, la presidenta exigió que Estados Unidos explique el acuerdo al que llegó con Dámaso López Serrano, “el Mini Lic”, narcotraficante mexicano que se declaró culpable ante la Justicia estadounidense.
“A mí me parece que las declaraciones de Sheinbaum no son un giro. El discurso de Sheinbaum ha sido más bien ondulante. Si tú ves una onda, ves que tiene picos y tiene valles. Así ha sido el discurso de Sheinbaum”, dijo.

Eduardo Higuera, de la Universidad Anáhuac, se expresó en términos similares y consideró que Sheinbaum tendrá dos alternativas.
“Claudia Sheinbaum va a tener tarde o temprano la disyuntiva de enfrentar fuertemente a Donald Trump para sostener el discurso épico y mítico de la soberanía nacional y de que ‘no somos iguales’ (en comparación con pasados gobiernos de México) o va a tener que ceder”, dijo.
La alianza política que respalda a Sheinbaum, conformada por el oficialista partido Morena y sus aliados Partido del Trabajo y Partido Verde, así como algunos ciudadanos han elogiado la forma en la que la mandataria ha respondido frente a Estados Unidos.
Para Xóchitl Pimienta, quizá exista un tercer camino para México. A juicio de la académica del Tecnológico de Monterrey, una alternativa adicional sería buscar acuerdos muy delimitados con Estados Unidos. En materia de seguridad —dijo—, si la DEA quiere realizar operaciones en territorio mexicano, México puede poner como condición que solo sea bajo reglas estrictas.

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