EDITORIAL: SINALOA SIGUE EN LLAMAS

Un comunicado de cuatro párrafos en redes sociales de la Defensa Nacional el pasado domingo 1 de febrero, informó del envío de mil 190 soldados entre los que había 270 integrantes de fuerzas especiales, al municipio de Concordia, Sinaloa. El despliegue en este lugar de la sierra sur sinaloense se dio hace poco más de una semana que 10 ingenieros y mineros de la empresa canadiense Vizsla Silver Corp, fueron secuestrados por una célula criminal que opera en este municipio.
La denuncia de familiares se viralizó en redes poco después de ocurrido el ataque a tiros la mañana del miércoles 28 de enero en una céntrica avenida de Culiacán, contra el dirigente del partido Movimiento Ciudadano en Sinaloa, Sergio Torres Félix, diputado local, cuando viajaba en un vehículo con su colega Elizabeth Montoya. El exalcalde de Culiacán por el PRI, recibió un impacto en el cráneo que lo mantenía una semana después en situación crítica, mientras la legisladora perdió un ojo y poco después fue dada de alta.

Ambos sucesos se dieron días después de una nueva ofensiva gubernamental contra la facción de los hermanos Guzmán Salazar, hijos de El Chapo, con detenciones de líderes y operadores de relevancia como el exatleta olímpico canadiense Ryan Wedding; Mientras grupos contrarios de la facción de Los Zambada y sus aliados como Los Cabrera que operan en la sierra de Durango y el grupo de Fausto Isidro Meza Flores El Chapo Isidro que opera en el norte de Sinaloa –y por quien el FBI ofrece recompensa de cinco millones de dólares— les provocaron bajas de consideración.

La más fuerte por las implicaciones simbólicas detrás, fue la incursión de grupos armados en la Tuna, Badiraguato, donde presumiblemente aprendió fuego a la casa materna de El Chapo Guzmán.
El móvil detrás del atentado contra el dirigente de MC en Sinaloa tiene diversas hipótesis, una de ellas la mencionó el exgobernador sinaloense Francisco Labastida, que lo vinculó a las luchas y reacomodos al interior del poderoso sindicato de trabajadores del ayuntamiento de la capital, donde Torres Félix fue dirigente para después ocupar cargos de mayor relevancia política como la alcaldía. 
El secuestro masivo de trabajadores mineros en Concordia se hizo público en los mismos días en que se oficializó el relevo en la comandancia de la tercera región militar, donde fue nombrado el general de división Héctor Ávila Alcocer, un oficial de artillería que estuvo de agregado militar en Washington y es especialista en operaciones antinarco además de ser uno de los fundadores del cuerpo de fuerzas especiales. 
El general Ávila Alcocer llegó con el visto bueno de los socios estadounidenses en materia de seguridad y defensa, además de que conoce bien el terreno tras su paso hace pocos años como comandante de la novena zona militar en Culiacán. Los servicios de inteligencia de la región militar tienen documentado cómo operan los grupos criminales en Concordia y el vecino municipio duranguense de El Salto, que estarían dentro de ese 35 por ciento del territorio que según el Comando Norte controlan los cárteles. El mensaje detrás del plagio masivo de los mineros es una actualización de ese dicho, y pone contra reloj la respuesta de las autoridades.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.