EL MUNDO A LOS PIES DE FRANJO VON ALLMEN, EL CARPINTERO QUE SORPRENDE Y ARRASA EN MILÁN-CORTINA
Antes de adentrarse en la exigente élite de su deporte, arriesgado y vertiginoso como pocos, Franjo von Allmen (Boltigen, Suiza; 24 años) decidió tomar un camino poco transitado. Sin haberse formado en ninguna prestigiosa escuela de esquí, algo que sí hicieron muchos de sus ahora rivales en los Juegos Olímpicos de invierno, el suizo aprendió durante cuatro años el oficio de carpintero en Zimmerei Chaletbau Schletti AG, empresa dedicada a la construcción de chalés en la que trabajó cada verano por las laderas del cantón de Berna para reunir unos ahorros que le permitieran costearse el mantenimiento de sus propios esquís.
En la primavera de 2023, con solo 21 años, Von Allmen, rostro imberbe y de sonrisa infantil sobre una robusta mole de músculos, aparcó su estrecho vínculo con la madera y debutó en la Copa del Mundo de esquí alpino con un discreto 46º puesto en Aspen, corazón de las Montañas Rocosas de Colorado (EE UU). Pocos meses después, antes de concluir su primer curso en la élite, el suizo sumó sus primeros top-ten y, por ende, sus primeros puntos como esquiador mundialista.
El boom, sin embargo, llegó en la temporada 2025, cuando Von Allmen estrenó el año con su primer triunfo en el super G de la Copa del Mundo de Wengen (Suiza) antes de dominar el Mundial de Saalbach (Austria), donde se colgó el oro en la combinada por equipos y en el descenso, donde le robó el protagonismo al también helvético Marco Odermatt, prodigio de la disciplina e ídolo nacional.
En el Stelvio, cumbre de mitos y leyendas ciclistas en la que el vitoriano Paco Galdos se quedó a 41 segundos de conquistar el Giro del 75, cuando ganó a Gimondi y a De Vlaeminck pero no pudo descolgar en las 48 curvas de herradura al local Bertoglio, aupado por los tifosi hasta la maglia rosa, Von Allmen ha descendido en su debut olímpico más rápido que nadie, también que Odermatt, el gran favorito, que en el descenso de Milán-Cortina quedó relegado el pasado sábado a la cuarta posición.
Reunido en Bormio con su compatriota Tanguy Nef, cinco años mayor que él, Von Allmen se colgó el pasado lunes su segundo oro y, de nuevo solo, aunque sin perder la sonrisa, ha cerrado este miércoles el círculo perfecto en el super G, prueba más técnica que el descenso en la que ha vuelto a doblegar a Odermatt, diluido como un azucarillo en unos Juegos que se suponían suyos. “Ahora mismo siento que estoy soñando, y la verdad es que no quiero despertar”, cuenta el suizo tras su triplete improbable. “Es completamente surrealista lo que me está pasando”.
La hazaña, su hazaña, ya es parte de la historia del esquí alpino. Con 24 años, Von Allmen se ha convertido en el segundo hombre que logra tres medallas de oro en sus primeros Juegos Olímpicos de invierno, algo que solo había conseguido el austriaco Toni Sailer, precisamente en Cortina d’Ampezzo, pero en 1956. El suizo es, además, el primer hombre en algo más de medio siglo que enlaza el título mundial y el olímpico en descenso, algo que solo había logrado el francés Jean-Claude Killy, campeón en el Mundial y en los Juegos de Grenoble de 1968.


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