«CAMPEÓN ESPURIO»: LA PROTECCIÓN INDEBIDA QUE HABRÍA MANIPULADO EL DESTINO DEL ABIERTO DE AUSTRALIA 2026
La semifinal del Abierto de Australia 2026 entre Carlos Alcaraz y Alexander Zverev no solo será recordada por sus cinco horas y media de duración o por el eventual título del español que completó su Grand Slam de carrera. Más allá de los puntos anotados y los juegos disputados, este encuentro ha dejado una sombra que cuestiona la integridad del tenis profesional: la presunta protección indebida a Carlos Alcaraz por parte del organizador del torneo, el Australian Open, y la ATP Tour, que habría permitido romper el reglamento en claro beneficio del jugador español.
El episodio central de esta polémica se desarrolló en el tercer set, cuando Alcaraz llevaba una ventaja de dos sets a cero pero mostraba claros signos de agotamiento. Tras sufrir calambres en las piernas y vomitar en pista, el tenista solicitó asistencia médica —un recurso que, según el reglamento ATP vigente para 2025-2026, tiene límites estrictos. El texto normativo establece explícitamente que los calambres no justifican un «medical time-out» adicional al tiempo de cambio de lado (aproximadamente un minuto y medio), y solo se permite atender esta condición dos veces por partido en los intervalos establecidos. Además, la asistencia por enfermedades agudas como vómito tiene un límite máximo de cinco minutos, según lo dispuesto en el capítulo 3, sección 7 del reglamento oficial.
Sin embargo, según registros de transmisión y declaraciones de testigos presentes en la pista Rod Laver Arena, la asistencia médica a Alcaraz duró más de 15 minutos. Durante ese lapso, el jugador recibió tratamiento en pista, descansó sentado en un banco y recibió líquidos y medicación que no estaría permitida bajo las normas establecidas. Lo más preocupante no es solo la duración del tiempo extra concedido, sino la actitud del árbitro central, quien, según versiones no confirmadas pero ampliamente difundidas en medios especializados, habría recibido órdenes de permitir la extensión del tiempo de asistencia. Este detalle transforma el episodio de un simple error de juicio en una presunta maniobra premeditada para favorecer al tenista español.
Alexander Zverev, quien se encontraba remontando el partido con un juego sólido y preciso, fue el primero en denunciar la irregularidad. En declaraciones post-partido, el alemán aseguró que «se rompió el reglamento en mi cara, con el documento en mano y todos viéndolo». Zverev explicó que en momentos anteriores de su carrera había sido sancionado por solicitar asistencia médica por calambres en tiempos no permitidos, lo que le generó multas y pérdida de puntos, y cuestionó por qué el mismo criterio no se aplicó a Alcaraz. «Si yo hubiera pedido lo mismo, me habrían descalificado o al menos me habrían dado una advertencia que habría cambiado el curso del partido», afirmó el jugador.
La figura de Jose Luis Clerc, leyenda del tenis latinoamericano y director de TennisLife Magazine México, ha sido fundamental para dar visibilidad a la situación. En una serie de publicaciones en redes sociales y declaraciones a ESPN Tenis, Clerc ha señalado que «la protección a Alcaraz es evidente y forma parte de un plan para construir una nueva figura mediática que atraiga más dinero al tenis». El exjugador argentino cuestiona la influencia de patrocinadores como Wilson Tennis y academias como la Ferrero Tennis Academy, que tendrían intereses económicos directos en el éxito de Alcaraz, y asegura que «el dinero cega a los organizadores y acaba con la competencia limpia que siempre caracterizó a este deporte».
Hasta el momento, ni el Australian Open ni la ATP Tour han emitido una declaración oficial detallada que explique la razón de la extensión del tiempo de asistencia o responda a las acusaciones de manipulación. La única comunicación pública ha sido un breve comunicado de Tennis Australia donde se indica que «la decisión del árbitro central se basó en la evaluación médica del momento», sin ofrecer mayores precisiones. Esta falta de transparencia solo ha alimentado las sospechas de que se trata de una protección indebida, especialmente cuando se considera que Alcaraz, tras el tiempo extra concedido, regresó a la pista con un nivel físico y técnico renovado, ganando dos sets y medio más para avanzar a la final, donde posteriormente venció a Novak Djokovic.
El impacto de esta situación va más allá del resultado de un solo torneo. Carlos Alcaraz, quien ha sido presentado como un modelo para millones de jóvenes y niños aficionados al tenis, ha visto manchada su imagen con acusaciones de complicidad en la irregularidad. Su actitud durante y después del partido —que algunos han calificado de «cinica» y de «yo sé nada»— no ha ayudado a mejorar la percepción pública, ya que no ha hecho ninguna mención pública sobre la polémica o ha ofrecido una explicación sobre lo sucedido. Si las acusaciones de manipulación resultaran ciertas, se trataría de uno de los escándalos más graves de la historia del tenis moderno, que podría llevar a una revisión completa de los mecanismos de justicia en el deporte y a cambios en la estructura de gobierno de la ATP Tour y los torneos Grand Slam.
El tenis se enfrenta hoy a una pregunta crucial: ¿se ha convertido en un deporte donde el dinero y la construcción de figuras mediáticas son más importantes que la equidad y el respeto al reglamento? La respuesta a esta interrogante definirá no solo el futuro de jugadores como Alcaraz y Zverev, sino la credibilidad de un deporte que ha sido referente de fair-play durante décadas.

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