TINTERO: OPINIÓN Mtro Lisandro Carrillo Félix

OCHO MESES SIN DIRECTOR DE FRACCIONAMIENTOS RURALES:EL CAMPO EN EL DISCURSO, LA CERTEZA JURÍDICA EN EL ABANDONO

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Hay frases que suenan bien en un foro, que llenan discursos y que políticamente buscan enviar un mensaje de compromiso.
“El campo no es el problema, es la solución”.
Con esa premisa, el Gobierno del Estado convocó a reflexionar sobre el papel del sector rural zacatecano, colocando al campo como una pieza fundamental del desarrollo y del futuro de nuestra entidad.
Y nadie puede negar que el campo merece reconocimiento. Zacatecas tiene una profunda vocación rural y miles de familias que todos los días dependen de la tierra para vivir.
Pero precisamente por eso, los discursos deben acompañarse de instituciones que funcionen.
Porque una cosa es afirmar que el campo es la solución y otra muy distinta es atender las áreas administrativas que resuelven los problemas reales de quienes viven del campo.
Ahí aparece una contradicción que el Gobierno del Estado no ha explicado:
La Dirección de Regularización de Fraccionamientos Rurales permanece sin director o directora desde diciembre de 2025.
Ocho meses sin una persona formalmente designada al frente de una dependencia cuya responsabilidad es brindar certeza jurídica sobre tierras y patrimonio de miles de zacatecanos.
Es importante decirlo con claridad: el abandono del campo zacatecano no comenzó hace ocho meses. Es una deuda histórica que atraviesa administraciones, partidos y gobiernos.
Pero también es cierto que ocho meses sin titular en un área estratégica no es un asunto menor.
Porque detrás de esa ausencia no hay solamente un nombramiento pendiente. Hay expedientes, trámites y familias que esperan respuestas.
Para un campesino, regularizar su tierra no es un trámite burocrático más. Es garantizar que el esfuerzo de años tenga reconocimiento legal; es proteger el patrimonio que dejará a sus hijos; es tener la seguridad de que aquello que trabaja y posee no quedará atrapado en la incertidumbre.
Mientras tanto, la narrativa oficial habla de que el campo es prioridad.
Pero las prioridades de un gobierno también se reflejan en sus decisiones administrativas: en las oficinas que mantiene funcionando, en los funcionarios que nombra y en la capacidad de respuesta que ofrece a los ciudadanos.
Un foro puede reunir productores, especialistas y funcionarios.
Un discurso puede hablar de transformación y justicia social.
Pero ningún foro resuelve un expediente.
Ningún discurso firma una resolución.
Ninguna consigna entrega certeza jurídica.
El campo no necesita solamente que le digan que es la solución. Necesita que el gobierno construya las condiciones para que realmente pueda serlo.
Porque la contradicción no está en reconocer la importancia del campo.
La contradicción está en hablar de su futuro mientras una institución encargada de resolver parte de sus problemas permanece ocho meses esperando una decisión.
El campo no es el problema.
El problema es cuando las soluciones se quedan en el discurso y las respuestas siguen detenidas en un escritorio vacío.
 

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