TINTERO: OPINIÓN MTRO LISANDRO CARRILLO FÉLIX

LA PAZ TAMBIÉN SE AUDITA

Facebook: lcarrillofelix

Hay una frase que conviene repetir cada vez que un gobierno presenta sus cifras de seguridad: una estadística puede demostrar que hay menos homicidios; no puede, por sí sola, demostrar que una sociedad vive en paz.
Y esto no significa desconocer los avances. Si los homicidios han disminuido de manera significativa en Zacatecas, como sostiene el Gobierno estatal, sería absurdo no reconocerlo. Después de años en los que la violencia parecía haberse convertido en parte del paisaje cotidiano, cualquier reducción de asesinatos representa vidas que no se perdieron. Eso importa.
Pero precisamente porque importa, hay que mirar más allá de la cifra.
La paz no puede medirse únicamente contando cadáveres.
También debería medirse preguntando cuántas personas desaparecidas siguen sin regresar a casa; cuántas familias continúan buscando a sus hijos, hermanos, padres o esposos; cuántas comunidades siguen padeciendo desplazamiento; cuántos comerciantes han enfrentado extorsiones; cuántas víctimas esperan justicia y cuántas carpetas de investigación terminan realmente en una sentencia.
Porque puede ocurrir algo aparentemente contradictorio: que disminuyan los homicidios y, al mismo tiempo, persistan otros fenómenos de violencia que mantienen a una parte de la población viviendo con miedo.
Y ahí es donde la estadística necesita contexto.
El Gobierno tiene todo el derecho de presumir sus resultados. Lo que no debería tener es el privilegio de ser el único que define qué significa “paz”.
La paz también se construye cuando una mujer puede regresar sola a casa sin miedo. Cuando un comerciante puede abrir su negocio sin preguntarse cuánto tendrá que pagar por trabajar. Cuando un campesino puede trasladar su ganado sin temor a perderlo. Cuando una familia puede viajar por carretera sin sentir que está cruzando territorio de nadie. Cuando una persona desaparecida es localizada y cuando quien cometió el delito termina frente a un juez.
La seguridad tampoco termina con una detención.
Una fotografía de personas esposadas puede generar la impresión de eficacia, pero el verdadero resultado de una política de seguridad se encuentra mucho después: en una investigación bien integrada, en pruebas obtenidas legalmente, en una acusación sólida, en un juicio y finalmente en una sentencia.
Por eso también habría que auditar la paz desde el sistema de justicia.
¿Cuántas de esas detenciones se convierten en procesos? ¿Cuántos procesos terminan en condenas? ¿Cuántas investigaciones se caen por errores ministeriales o policiales? ¿Cuántas víctimas reciben reparación del daño?
Son preguntas incómodas, pero necesarias.
Porque existe otro riesgo: que los gobiernos terminen administrando la seguridad como si fuera una campaña publicitaria. Un número baja, otro sube, se presenta una gráfica, se anuncia un operativo y se declara que vamos por el camino correcto.
Pero la gente no vive dentro de una gráfica.
La gente vive en colonias, comunidades y municipios. Vive las carreteras, los juzgados, las fiscalías y las policías. Vive las desapariciones, las llamadas que nunca llegan, las denuncias que no avanzan y la incertidumbre de quienes todavía buscan a alguien.
Por eso, si realmente queremos hablar de paz en Zacatecas, hagámoslo con seriedad.
Reconozcamos lo que funciona, pero auditemos lo que falta.
No se trata de negar los avances del Gobierno ni de minimizar una reducción de homicidios. Se trata de algo mucho más sencillo: no confundir una buena estadística con una realidad completamente resuelta.
La paz también tiene desaparecidos.
Tiene víctimas.
Tiene carpetas de investigación.
Tiene sentencias.
Tiene policías.
Tiene fiscales.
Tiene jueces.
Y, sobre todo, tiene ciudadanos que merecen algo más que buenas cifras: merecen vivir sin miedo.
Porque la verdadera pregunta no es solamente cuántos homicidios menos tenemos.
La verdadera pregunta es cuánto más cerca estamos de poder decir que Zacatecas vive en paz.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.