TNTERO:OPINIÓN PATRICIA MURO

NO TODO CLIENTE MERECE QUEDARSE

Estratega de Marca y Especialista en Protección de Marcas
Instagram: @patriciamuro.branding

Durante mucho tiempo pensé que el problema de un negocio era no tener clientes.
 
Cuando emprendes, cada llamada parece una oportunidad. Cada mensaje puede convertirse en una venta. Cada cotización representa la posibilidad de seguir avanzando. Y cuando dependes de tu trabajo para pagar cuentas, sacar adelante a tu familia y seguir construyendo algo propio, aprender a decir que no parece un lujo que no puedes darte.
 
Yo también lo creí.
 
Durante años pensé que crecer consistía en conseguir más clientes. Con el tiempo descubrí algo más complicado.Algunos clientes también pueden convertirse en un problema.
 
No porque sean malas personas. Simplemente porque consumen más energía de la que aportan valor. Son los que cambian acuerdos constantemente, exigen respuestas inmediatas, convierten cualquier situación en una urgencia y terminan ocupando más tiempo del que realmente generan para el negocio.
 
Lo curioso es que muchas veces no son los clientes más importantes. Son los que más espacio ocupan.
Durante mucho tiempo confundí servicio con disponibilidad permanente. Confundí empatía con falta de límites. Confundí oportunidades con obligaciones.
 
Y descubrí algo que no siempre es fácil aceptar: No todo cliente merece quedarse.
 
El verdadero problema no suele ser el cliente. Muchas veces es el miedo a perderlo. Porque cuando tienes responsabilidades, cuentas por pagar y personas que dependen de ti, decir que no puede sentirse peligroso. Entonces comienzan las excepciones. Después otra. Y otra más. Hasta que el negocio empieza a girar alrededor de unos cuantos clientes y deja de avanzar en la dirección que realmente necesita.
 
Hay una frase que hemos escuchado durante años: «El cliente siempre tiene la razón.»
 
Quizá fue útil durante mucho tiempo. Pero también ha llevado a muchos emprendedores a aceptar situaciones que desgastan a sus equipos, afectan sus procesos y terminan alejándolos de aquello que querían construir.
 
Las marcas más fuertes no crecen porque aceptan a todos.Crecen porque entienden a quién pueden ayudar mejor. Y también porque aprenden a reconocer cuándo una relación comercial dejó de ser saludable para ambas partes.
 
Con los años aprendí una diferencia importante:
Hay clientes que pagan por tu trabajo. Y hay clientes que te cobran energía por hacerlo.
 
Por eso, la próxima vez que pienses en cómo conseguir más clientes, quizá valga la pena preguntarte algo diferente:
 
¿Hay clientes que están ayudando a crecer tu negocio o hay algunos que están impidiendo que crezca?
 
Porque crecer no siempre significa sumar más personas. A veces también significa aprender a elegir mejor con quién caminar.
 
Patricia Muro
Consultora de Marca Personal y Especialista en Construcción y Protección de Marca
Instagram: @patriciamuro.branding

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